13-5-2016 / HERIBERTO YÉPEZ

El artista, el escritor, el periodista
El profesor, el crítico, el curador
El burócrata, el agente cultural en general
Es siempre un apologeta del Concepto.

Durante los disturbios indígenas
De 1692 en Ciudad de México
(El gran alzamiento popular
Del periodo Moderno-Colonial)
Mujeres indígenas usaron performance
Varones, artefactos, gritos, colectivos
Pulque, dioses, antorchas y memorias
Para incendiar el Real Palacio Virreinal.

El intelectual Carlos de Sigüenza y Góngora
Alardeó en su crónica-epistolar
Su labor de rescate:

“Por mi industria se le quitaron al fuego
“De entre las manos no sólo algunos cuartos del Palacio
“Sino tribunales enteros
“Y de la ciudad su mejor archivo

(Alboroto y motín de los indios de México)

Sigüenza y Góngora es el archivista
Espectral que todos los creadores
Y funcionarios culturales posteriores
Reencarnan en los distintos Méxicos.

La revuelta popular sabe que el archivo
Es su enemigo. Sabe que el archivo
Debe ser destruido.

El agente cultural, entonces,
Se levanta de su asiento, cívicamente
Pide la palabra para asentar en actas
Que tiene una opinión distinta, racional,
Reconciliatoria o lírica.

Defenderá las instituciones, los estamentos
La tradición, el libro, el museo:
Su ser (anti-extremista) depende de ellos—

El Concepto:
El archivo de las artes tiende
Hacia la contra-insurgencia.

El Concepto:
Debes Amar la Historia
De los Vencedores
Porque no hay acceso a otra.

El Concepto:
Por mi Archivo
Hablará el Espíritu
Del Gran Hermano.

El Concepto es el Síndrome
De Estocolmo. El Concepto
Es el Amo en el interior
Del Siervo. El Concepto
Es Sigüenza y Góngora
Salvando al Archivo
Y odiando al vulgar pueblo.
El Concepto es el intelectual
definido como aquel que evita
La labor del fuego.

El agente cultural
Hasta ahora
Atesora y habita el Archivo.

No es mucho lo que puede
El contra-archivista (una variante
De Sigüenza y Góngora todavía)
Acaso escribir con gasolina
Acaso obra de materiales
Altamente inflamables. Acaso
Unirse a los disturbios callejeros
Acaso los descontentos digitales

La revolución se avecina
Y la cultura sigue estando
Del lado de los tiranos.

La Cultura
Es ya una Secretaría.

¿Cómo poner las artes
Al servicio de la revolución
Venidera Anticapitalista?

De nuevo, ¡ESTA ES LA PREGUNTA!

Con que termina
Este contra-archivo.

Este contra-archivo
De deseos post-experimentales
Post-conceptuales
Que seguramente será
Cooptado, desapropiado, borrado.

O aplaudido como un micro-espectáculo
De figuras de cera derritiéndose
En el fuego pirotécnico del museo.

La revolución ocurrirá en otras artes.